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Avanza el siglo XVIII y la moda cambia. Al igual que en Francia el rococó dejó paso al neoclásico, en la tierra de su graciosa majestad -a la contra de su augusta manera de llevar siempre la contraria- pasó exactamente lo mismo. Así, el gusto se fue afinado y refinando, para arrinconar los excesos palladianos y todo lo anterior. La moda es una señora muy inestable, ya sabéis. Dicho esto y sabiendo el intenso furor por lo clásico, que provocó el descubrimiento de Pompeya y Herculano, los estetas del momento se dejan llevar. Así, entran en el plano Robert Adam y sus hermanos, con el estilo de su mismo apellido.

Suponemos que durante su estancia en Italia, Robert Adam absorbió toda la iconografía de los grutescos clásicos. Casi que podríamos decir que los copió… perdón, homenajeó, en todas y cada una de las casa que decoró y construyó. Más abajo la prueba del delito. A la izquierda, grutescos de la Domus Aurea en Roma, a la derecha los diseños a la etrusca de Adam en Osterley Park -fantástica mansión inglesa en la que se rodó alguna escena de The young Victoria, The duchess y The Dark Man rises -título, este último, muy lejano a nuestro tema-.

Casi como dos gotas de agua. Fuente: Classical Tradition e Historia del mueble.

Aunque ya alejado de la época Adam, este interior de “Orgullo y prejuicio” despide cierta pátina de los hermanos escoceses. No en vano, la mesa de la derecha es muy similar a la “pier table” de Adam y no falta un pedestal y rosetas con motivos clásicos de la pared. Eso sí, las sillas son de Hepplewhite y la mesa Regencia. Caprichos de la dirección de arte o herencias.

Mesa “pier” de los hermanos Adam. El término pier se usa para referirse al pilar intermedio entre dos ventanas o puertas en el muro. Fuente: English Georgian.

Mientras el arquitecto se dedicaba al diseño de interiores de grandes y lujosas mansiones, abonando con consolas, pedestales y elaborados espejos todo el terreno, dos nombres de diseñadores y ebanistas salieron a su encuentro. George Hepplewhite y Thomas Sheraton, se convirtieron en los traductores del estilo Adam a la industria del mobiliario. El primero en boga durante los años 80 del siglo XVIII y el segundo en los 90.

El estilo Hepplewhite.

Con la publicación de The Cabinet-Maker and Upholster Guide en 1788, siguiendo el camino ya abierto por Chippendale, George Hepplewhite aglutinó más de 300 diseños del final de la época Georgiana. Aunque, todo hay que decirlo, no fue el quién lo publicó, sino que lo hizo su esposa a la muerte del mismo. A pesar de no avanzar con grandes novedades, sus elegantes diseños quedaron para la posteridad. La silla con respaldo de escudo, sin in más lejos, se ha convertido un clásico que nadie se cansa de ver.

Fuente: Lauren Dugger.

Sillas con respaldo de escudo en esta escena de “La Duquesa”. Ralph Fiennes, más frío que un Calippo le entrega comprometidas cartas a Keira-Georgina, alias reina de los corsés.

Los hermanos Bingley y el siempre atribulado Mr. Darcy haciendo uso y disfrute de las “shield back chairs” en “Orgullo y Prejuicio”.

Ambas historias se separan unos 30 años en al línea temporal. En el caso de  “La Duquesa”, son de plena moda, pues corre el año 1780 aprox. En “Orgullo y Prejuicio” andamos por 1813, siendo fieles a la fecha en la que fue escrito el libro y aquí ya serían consideradas vintage para la época.

Fuente: Gary Sullivan.

La forma y la decoración del respaldo se puede encontrar en muchas aproximaciones diferentes. Fuentes: Alden Parks, Titchmarsh & Goodwin, Brights of Nettlebed, Norris Home Furnishsing y Gary Sullivan.

Dibujos extraídos de The Cabinet-Maker and Upholster Guide. Una invitación para jugar a las siete diferencias.

Otro de los diseños popularizados por Hepplewhite: la spider-back chair o silla con respaldo de tela de araña.

Sillas de respaldo cuadrado de Hepplewhite, fácilmente confundibles con los primeros diseños de Sheraton. Fuente: Cottone Autions.

Las patas son rectas en ambos diseñadores. Pueden aparecer ahusadas y acabadas en spadefoot (pie de pala) en el caso de Hepplewhite y redondeas, cilíndricas y a veces rematadas en bronce en Sheraton. Los respaldos de Sheraton suelen ser cuadrados o rectangulares, a excepción del que tiene forma de escudo, en el que mientras Hepplewhite dibuja la parte superior con el escudo continuo, Sheraton, lo hace con un pequeño quiebro en los laterales. Los motivos Hepplewhite: príncipe de Gales, espigas, rosetas, frutos y tallados abundantes. Sheraton: urnas, guirnaldas, flores y follaje.

Arriba, armazón de sillón de orejas de Hepplewhite. Abajo reproducción de Ralph Lauren. Fuente: HL Chalfant y Ralph Lauren.

El extenso catálogo de muebles de Hepplewhite, tan variado como el del Sheraton, incluye todas las piezas imaginables. Mesas, mesas auxiliares, escritorios, cómodas, camas, veladores, pedestales y camas. A veces es difícil distinguir entre ambos estilos y ver las diferencias o influencias de los hermanos Adam en ambos dos. La cercanía en el tiempo hace que se mezclen invariablemente características de unos y otros.

Escritorio de caoba de finales del XVIII con marquetería floral y tiradores de latón. Fuente: Ronald Philips.

Original tocador de caoba y palo satinado con espejo escamoteable. Fuente Masterart.

Escritorio de tambor en caoba y palo satinado de 1785. Fuente: The British Antique Dealer’s Association.

Cómoda serpentina (curvada o barrigona) al estilo francés de 1780. Fuente:The British Antique Dealer’s Association.

Sofá americano basado en uno de los diseños de Hepplewhite del The Cabinet-Maker and Upholsterer’s Guide. Fuente: Hampton National Historic Site.

Diseños del The Cabinet-Maker and Upholsterer’s Guide de Hepplewhite.

Reparando en el sofá, diremos que antes de la Revolución Francesa era una cosa de ricos muy ricos. El pueblo no tenía tiempo para disfrutar de las comodidades, puesto que su vida se reducía a trabajar y dormir. No es que la cosa haya cambiado mucho, pero ahora casi todos tenemos un sofá donde aplastarnos entre el trabajo y la cama, para caer bajo el hechizo del televisor -tanta revolución para acabar igual de apoltronados que el mismísimo Luis XVI-.  La palabra “sofa” está tomada del francés aunque es de origen oriental (suffa: cojín) y primigeniamente era un espacio de madera sobre-elevado con muchos cojines para acomodarse.

Como veremos a continuación en el estilo Sheraton, la tendencia neoclásica es la clave de sol de este tipo de mobiliario. Formas simples y depuradas, motivos clásicos en la decoración y un apunte de funcionalidad que nos llevará poco a poco hasta la producción industrial. No obstante, la labor de diferenciar ambos estilos, a veces es complicada, puesto que ambos ebanistas fueron contemporáneos y en el caso de Sheraton se dejan notar influencias de Hepplewhite en su primera etapa.

El estilo Sheraton.

Al igual que su colega, Thomas Sheraton publicó su catálogo de muebles para sentar cátedra. The Drawing Book, The Cabinet Dictionary y el inacabado Cabinet-Maker, Upholsterer and General Artist’s Encyclopaedia reúnen todo su saber y creaciones. Quizás sea, el estilo Sheraton es el más cercano al neoclásico francés. Sus sillas, sillones y sofás tienen un marcado corte imperio en muchos de los diseños, aunque en otros casos, siguen más, la delgada línea entre Chippendale y Hepplewhite. Al principio sus diseños eran esbeltos y ligeros, pero posteriormente y debido a la influencia del Directorio Francés y del estilo Imperio, las formas se fueron haciendo más pesadas y la decoración más profusa.

Sheraton vuelve a la moda del respaldo cuadrado, muy en la línea de las sillas góticas o chinescas de Chippendale. Fuente: Ruby lane.

Entre las escuela inglesa y el Imperio. Multitud de aproximaciones, derivaciones y reproducciones del estilo Sheraton en el tema silla. Fuentes: Antiques.com, Era Interiors, Mckenzie Gallery.

Diseños de respaldo de Sheraton de su Drawing Book. La silla en escudo promocionada por Hepplewhite también aparece, aunque con el borde irregular.

En estos fotogramas de “Emma”, “Mansfield Park” y “The Young Victoria” podemos apreciar diferentes sillas, divanes e incluso una mesa de tambor de estilo Sheraton, aunque en algún caso, pueden ser Regencia sin ir más lejos. En la última imagen, el “window seat” tal vez sea un caso de uno u otro estilo, y en el mismo plano, las dos sillas que flanquean a Gwyneth Paltrow bien podrían ser fruto de la fantasía Hepplewhite, Chippendale o contemporáneos menos famosos.

Diferentes mesas Sheraton en caoba y palo satinado. Líneas rectas y esbeltas, marquetería con diferentes tonalidades para los volúmenes y una clara influencia neoclásica. Fuente: The British Antique Dealer’s Association y Bonin Ashley.

Escritorio de caoba, palo satinado y boj. Circa 1780. Fuente: The British Antique Dealer’s Association.

Caoba, ébano y boj para esta cómoda con tiradores de latón con leones esculpidos. 1770-1780. Fuente: The British Antique Dealer’s Association.

Lo dejamos aquí. La época victoriana, la reservamos para otra ocasión. Y próximamente, con nuestra particular máquina del tiempo, volveremos a los siglos XVI y XVII, pero esta vez en Europa. ¡Hasta entonces!

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