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Pensando en posibles maridajes exóticos y como lógica continuación de nuestro “braseo” con el estilo Luis XV, la idea de un fauteuil Luis XVI, tapizado con la bandera de Gran Bretaña era la opción lógica para ser continuistas. Dicho y hecho. Aunque este caso, de las palabras a la materia van intensas sesiones de lijado, terciopelos italianos de importación y una Mariana Pineda que a punto estuvo de ahogarse con las diagonales de la Union Jack.

No vamos a negar la influencia del british style de los últimos tiempos, puesto que ya es difícil googlear y no encontrarse con algún invento customizado con la bandera de marras. Pero por eso mismo, porque algo tiene y a pesar de que Gibraltar tendría que ser español, nos hemos dejado colonizar aunque sólo sea un poquito. Total, tampoco es tan grave, la silla es de estilo francés, así que lo dejamos en el eterno reto entre capetos y plantagenets.

El fauteuil que nos ocupa es de estilo Luis XVI. Podemos observar las patas ahusadas sin el cabriolé del estilo Luis XV, que marca unas formas más limpias y minimalistas que las de su abuelo. En el periodo previo a la revolución, la intensidad del rococó acabó saturando los salones y las mente cortesanas; este hecho, sumado al descubrimiento de las ruinas de Pompeya y Herculano unos años antes, hizo que el estilo neoclásico dejase atrás con fuerza, los rocailles y las florituras. Denominado Luis XVI en su origen, y Directorio después de la revolución, alcanza su auge en los días napoleónicos, donde pasa a llamarse Imperio.

A veces nos ponemos romanticones…perdonad.

Para este impecable trabajo (no es que por decirlo nosotros así sea, sino porque no hay más que verlo), se ha retirado toda la pintura original de la silla con lijado, después de tener la pieza convenientemente desnuda y limpia, se ha aplicado un capa de pintura en blanco roto con trapo, a modo de pátina más o menos intensa. Para el tapizado se encargó la factura del respaldo a medida (debajo podéis verlo antes del grapado, con su patrón correspondiente). La pasamanería es trenzada en la parte de arriba y en el asiento lleva terciopelo.

Para curiosos, una nota. Lo de Jack, parece que no viene a cuento de ningún señor del mismo nombre, simplemente es como se llama a un determinado tipo de bandera de barco. La Union Jack se usó primeramente como enseña de la Armada inglesa durante el reinado de Jaime VI (1605), donde se unían Inglaterra, y Escocia. En tierra, cada reino mostraba su propia bandera (la cruz de cada uno de sus patronos). Hacia 1800, se crea la última versión que aglutina la Cruz de San Jorge (Inglaterra), la Cruz de San Andrés (Escocia) y la Cruz de San Patricio (Irlanda). Para saber más Union Jack Wiki.

Tan contentos hemos quedado con el experimento, que estamos pensando en reproducirlo en serie. ¿Hay quizás algún voluntario entre el público que quiera un trocito de Gran Bretaña en el salón?  Quizás no sea un fauteuil…¿una silla tal vez? ¿Un cabecero? La imaginación es libre y para este motivo, vale casi cualquier superficie.

Como despedida e inspiración, dejamos a Larry, el gato del 10 de Downing Street, en plan pasarela Cibeles, luciendo Union Jack sobre la mesa del consejo y la reina Moss más patriota que nunca.

Fuente: The Atlantic.

Kate Moss fotografíada por Mario Testino para Vogue 2008. Pantalones de Katie Eary.

See you later, que diría the Queen.

“Silla Nelson” realizada por David Fernández.

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