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Empezábamos la primera parte hablando del hombre que le dió nombre a un estilo y seguimos con una de sus “maîtresses” más icónicas. Madame de Pompadour, fue amante carnal del rey durante un breve espacio de tiempo -algo más de 5 años-. Una vez pérdida la pasión de los primeros años, dejó los aposento reales y siguió siendo su gran amiga a lo largo de dos décadas. Fan absoluta del champagne, del chocolate y el arte, su influencia se dejó notar en la decoración rococó de Versalles y otras residencias. Protectora de artistas como Boucher o Nattier, impulsora de la Enciclopedia, artífice junto a su hermano de la Plaza de la Concordia (antigua plaza Luis XV), los logros de esta mujer fueron mucho más allá de las sábanas del rey. Su gusto por los muebles de la época, la convirtió en asidua del ebanista más famoso del momento -Jean François Oeben, que trabajó para ella profusamente- y en la primera abanderada del rococó, primero, y más tarde del estilo de transición al Luis XVI.

Jeanne Antoinette Poisson, Marquise de Pompadour. Amante y amiga del rey desde 1745 hasta su muerte con sólo 42 años. Retrato de François Boucher.

20 años de influencia, que además de los logros arriba citados, nos han dejado el Petit Trianon, construido en su honor, aunque no estrenado por ella, las medidas de la copa de champagne perfecta, modelada en uno de sus senos -según dice la leyenda- y la creación de las manufacturas de la porcelana de Sèvres (el clásico rosa de estas piezas se bautizó con su nombre: rosa Pompadour).

Habitaciones de Madame de Pompadour. Salón de compañía y tocador de la habitación. Fuente Flickr

La habitación de Madame de Pompadour y detalle de la tapicería de un fauteuil à la reine. Fuente Chateau de Versailles Passión.

Este momento dorado, no sólo aplicado a las refinadas costumbres de la aristocracia y la clase alta, sino a cualquier esquina de la habitación, sienta las bases para la casa actual. Como ya comentábamos en el post anterior, se crean numerosas habitaciones con diferentes usos, como el despacho, la antecámara o el comedor. Si bien, la difusión de estos conceptos tardó en llegar al común de los mortales, más o menos un siglo, cuando ya la burguesía había alcanzado un cómodo estado de estrato social. A pesar de la revolución, el espíritu de confort sobrevivió a las rodantes cabezas de los nobles y se instaló en el alma de los sans-culottes.

El comedor.

Según se cuenta, durante la regencia de Felipe de Orleans (minoría de edad de Luis XV), se introdujo la moda de las “petits soupers”, algo así como cenas en petit comité. Luis XV continuó con la costumbre de establecer comidas privadas informales con poco servicio, alrededor de una mesa redonda donde la etiqueta se quedaba en la puerta.

Escena del film donde el comedor es un uso ya habitual del siglo. La salle à manger portátil de siglo precedente, desaparece.

Arriba, representación decimonónica del comedor del XVIII; en el medio, "Desayuno con Ostras en el castillo de Chantilly", 1735 y cena de aristócratas; abajo, Cena en casa del Príncipe de Conti, por Michel Barthélémy Ollivier 1766.

La mesa del comedor siempre estaba vestida y se embellecía con vajillas, cristalerías y candelabros. La orfebrería y la porcelana tendrán mucho que hacer en este sentido y la abundancia de adminículos durante la refacción hace honor al espíritu del siglo. El azucarero, la cuchara de servir, el aceitero, la vinagrera, las salseras y un largo etcétera se inventan en el siglo XVIII, para nuestra “tranquilidad”.

El despacho.

Si hay algo indispensable en este film, es la misiva. Todos los personajes protagonistas, se dedican al arte epistolar en un momento u otro y cada uno de ellos tiene su particular espacio dedicado a tal fin. Valmont, luce un bonito despacho al estilo masculino con bureau plat en el medio de la habitación; la marquesa de Merteuil exhibe otro igual, suponemos como licencia de la dirección artística, ya que no era costumbre que las mujeres usaran este elemento, sino otros más pequeños como el bureau en pente; incluso madame de Tourvel nos muestra un original fauteuil bureau de rejilla.

El bureau plat es una mesa rectangular que sirve como escritorio. Durante el rococó, el uso de la marquetería es la norma número uno, así como la fertilidad de bronces y sobredorados en las patas, cajones y perfiles.

Bureau Plat. Fuente Kollenburg Antiquairs.

Bureau plat de Jacques Dubois, circa 1750. Fuente Galerie Monin. Esta pieza presenta cierta orientalización. No en vano, la moda de las chinoiseries hace furor en este momento. De ahí las pagodas y las placas lacadas del frontal.

A diferencia de estas grandes mesas de escritura, los bureau en pente son de inferior tamaño y tiene una parte elevada con tapa, detrás de la cual se esconden múltiples cajones y apartados. ¿Será que las mujeres tienen más secretos? Tal vez. Pero el caso, es que para las damas, se reservan este tipo de escritorios. En el film, sólo lo apreciamos en el dormitorio de la inocente Cecile de Volanges. Lamentablemente para ella, su bureau en pente, no dispone de compartimento secreto y su madre la sorprende in fraganti con las cartas de Danceny.

Pillada con el carrito del helado.

Bureau en pente atribuido al ebanista holandés Matthijs Horrix. La pieza es de 1765. Sobre la tapa una exquisita marquetería policromada con flores sobre campo de diamantes.

Bureau en pente lacado con motivos de chinoiseries, estampillado con las iniciales de BVRB, Bernard van Riesen Burgh. Fuente Antiquaire Hautefort.

Un pequeño inciso en este punto, para profundizar sobre los artesanos de la época. El gremio de ebanistas de París, era uno de los más afamados y poderosos. Firmaban sus muebles igual que los artistas sus obras, con estampillas, garantía de calidad del mueble y supervisaban el proceso de ejecución del mismo. Lo habitual es que el ebanista marcara la línea y después una legión de tapiceros, broncistas, torneros y doradores aportaran sus virtudes.

L'estampille. La firma del artesano es garantía de autenticidad.

A Charles Cressent, ebanista de la Regencia, sigue una larga lista de nombres como Antoine Gaudreaux, Pierre II Migeon, Jacques Dubois, los Cresson o los Van Risen Burgh. A mitad de siglo, se inicia una ligera reacción contra la rocalla, pero la línea curva continua al mando. La decoración es más contenida y, de vez en cuando, se permite asomar algún motivo a la griega, anunciando el estilo Luis XVI. El mejor representante del inicio de la transición es Jean-François Oeben (hacia 1720-1763), que será continuado por su alumno Jean-Henri Riesener. Jean-François Oeben fue el ebanista que marcó el momento de transición con sus diseños. Nacido en Aquisgrán, se instaló en París alrededor de 1740. Allí trabajó en el taller de los Boulle (creadores de la marquetería con metal) y posteriormente en solitario. El Garde-meuble Royal, la alta nobleza y los ministros componían su clientela, Madame de Pompadour entre ella. La pieza más famosa de los escritorios del XVIII, el bureau cylindre de Luis XV, es de factura suya, aunque fue acabado por su discípulo, Jean Henri Riesener.

Sus mecanismos interiores, la profusión de bronces y marqueterías hicieron necesario el paso de 8 años para acabar el "bureau du roi".

Su origen alemán y al influencia de los ebanistas holandeses le convirtió en un especialista de la marquetería, primero con motivos botánicos y florales y después con elementos geométricos. Las maderas exóticas de Cayena, las Antillas, de palo de rosa o palisandro son las más utilizadas para este tipo de trabajos.

Marqueterías florales de Jean-Fraçois Oeben.

Marqueterías de Pietro Piffetti. El ebanista de la Casa de Saboya durante el siglo XVIII, llevó al extremo de la exuberancia el uso de marfil y piedras preciosas para sus piezas. Bebió de la tradición rococó francesa, pero con un punto romano de locura y color.

Volviendo al tema de los escritorios dejamos el bureau abattant. Una mezcla de armario y escritorio con puertas hasta el suelo. Una vez abierto, posee una tabla abatible para escribir y múltiples cajones para la correspondencia y el material de escritura.

Para acabar con el inventario del despacho, mostramos el fauteil de bureau. Una pieza extremadamente particular que podría ser denominada como el primer sillón ergonómico de la historia. Este sillón tiene los brazos cortos y las patas dispuestas en forma de rombo, de manera que era posible acercarse a la mesa para escribir.

Fauteuil Bureau Louis XV. Fuente Antiquités.

De camino al dormitorio, nos fijaremos en un par de muebles curiosos y complementarios, el entredós o d’ entre deux y las encoignures o rinconeras. El entredós no es más que un armario bajo que se colocaba entre dos ventanas o vanos de la pared. Refleja un espíritu meramente decorativo igual que la rinconera. A menudo van en parejas, tiene poca profundidad, un amplio zócalo y una o dos puertas frontales en cuyo interior puede contener estanterías.

Entredós de estilo Luis XV con marquetería geométricas. Fuente Daguerre.

En el film vemos uno de estos muebles fugazmente, en el despacho de Valmot. En este caso tiene función de librería y va en pareja. A primera vista lleva marquetería Boulle (metal y concha).

Las encoignures aparecen durante el reinado de Luis XIV, y su moda se extiende hasta los años cincuenta. Ocultan las esquinas de las estancias, se cierran con una o dos puertas y se alzan sobre dos o tres pies. Pueden hacer juego con la cómoda y suelen ir en parejas.

Pareja de encoignures del 1750 con mármol de Alepo y marquetería floral. Fuente French Accent.

Salón del Museo Carnavalet, donde vemos una encoignure del ebanista Latz. Las boiseries de las paredes están pintadas con la técnica del barniz Martin, creado por los hermanos Martin. La ténica permite una gran vivacidad de colores próxima a los de la porcelana. Fuente Madame de Pompadour.

Por supuesto, no podemos dejar pasar en este itinerario, un mueble de gran peso específico: la cómoda. Parece que fue el ebanista de Luis XIV, André-Charles Boulle el padre del invento, allá por los finales del siglo XVII. Al principio presenta cuatro cajones, las partas cortas y la tapa de mármol. Cuando se consolida el modelo son llamadas commode en tombeau o también commode à la Régence. Suelen estar chapeadas de forma sencilla, decoradas con bronces en serie o dorados al mercurio (técnica de dorado en caliente muy empleada en los muebles franceses del siglo XVIII, que consiste en el empleo de una amalgama de oro en polvo y mercurio, que se aplica en varias capas sobre el bronce después que se ha pulido y cincelado, y que se somete al calor para fijar el oro a la superficie, actuando el mercurio, que se evapora durante el proceso, de mordiente. Fuente: Antiquaria).

Cómoda del periodo Luis XIV, de estilo Boulle. Atribuida a Noël Gérad. Circa 1710. Fuente Art finding.

Commode tombeau o Regence. Deriva del arca/sarcófago del XVI-XVII (tombeau en francés es tumba). Está chapeada en palisandro y es de 1730. Fuente Authenticité.

Commode arbalète o de ballesta. La forma adelantada de los cajones recuerda al arco de la ballesta (arbalète). Chapeada en amaranto. 1730. Fuente Authenticité.

Durante el período Luis XV, las cómodas alargan sus patas y se reducen los cajones. Todo para ganar en estilización y ligereza. Las marqueterías se enriquecen con motivo florales, se usa el barniz Martin para enriquecer los acabados y la pata galbeada típica del rococó se cubre de bronces sobredorados. Los cajones no presentan travesaño y se ven como una sola pieza.

Cómoda Luis XV de Christophe Wolff. Marquetería en palo de rosa policromado. 1755. Fuente Artfinding.

Cómoda lacada con chinoiseries de Jacques Dubois. 1745-49. Fuente Artfinding.

La cómoda que aparece en esta escena es una cómoda régence. Tres cajones y patas cortas y la clásica forma barrigona del perfil la delatan.

El dormitorio.

A ser una novela de cama y sol, como decía mi profesora se literatura del instituto, el dormitorio es otro de los escenarios más entretenidos y recurrentes de la película. A lo largo de las dos horas de metraje veremos las escenas de toilette o tocador -ejemplarmente representadas- las idas y venidas de Valmont de una cama otra sin despeinarse y, de paso, una buena selección de camas de varios estilos.

Obsérvese el parecido con el tocador de madame Pompadour en sus apartamentos de Versalles (a continuación). Más inspirado no puede estar.

Tocador de la Marquesa de Pompadour en la chambre à coucher de Versalles. Fuente Madame de Pompadour.

Si tuviéramos que hacer una clasificación de los tipos de cama en este siglo, nos extenderíamos demasiado. Así pues, lo vamos a dejar en una simple enumeración y en algunos detalles de las que salen en la película.

Cama a la francesa. Cabecero apoyado contra la pared y baldaquino con colgaduras. Si fuera de sólo dos postes sería una cama à la duchesse.

La cama de Valmont en la casa de París, es una cama a la francesa, porque apoya el cabecero en la pared, pero está cubierta con baldaquino. Cabecero y piecero están tapizados.

La cama de madame de Tourvel se sale un poco del estilo francés. Parece más bien de estilo rococó italiano, con ambas piezas en madera policromada.

De arriba abajo y de izquierda a derecha: cama a la turca (museo John Paul Getty Museum), cama la turca, cama a la polonesa, cama de alcoba y cama a la polonesa. Fuente Regard Antiquaire y Flickr.

Esta cama que aparece en uno de los aposentos de la marquesa de Merteuil, es un lecho de alcoba. El estilo es Luis XVI, al igual que el del fauteuil que aparece en la foto superior.

No es por ser pesados, pero una vez más las coincidencias con los aposentos de madame de Pompadour, vuelven a la retina. Incluso la tapicería usada en la habitación y en la antecámara nos recuerda a la casa de la marquesa de Merteuil.

Detalle de la cama de Madame De Pompadour. Fuente Madame de Pompadour.

Detalle del grand cabinet de madame de Pompadour.

Detalle del grand cabinet de madame de Pompadour. Fauteuil en cabriolet, canapé, bureau y consola. Fuente Madame de Pompadour.

Se podían encontrar en domitorios y antecámaras femeninas múltiples y diferentes piezas. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: petit table - bureau mécanique y bureau-toilette, ambos de Oeben; table-bureau de Jean François Leleu y table-bureau de Oeben. Fuente Madame de Pompadour.

Para terminar, una muestra de biombos. Un elemento exótico que aparece en diversas escenas del film y en varios espacios. En el salón y la antecámara de madame de Merteuil, en la habitación de Cécile de Volanges, en la galería de la casa de la tía de Valmont, etc. El biombo es de origen chino y se introduce en la cultura japonesa que lo desarrolla con interés, hacia el siglo VII. Se usaba para evitar las corrientes de aire. Posteriormente, se introduce en Europa en el siglo XV y alcanza su esplendor durante el siglo XVIII, tan amante de lo superfluo, el misterio y el detalle.

Decorados con chinoiseries, ricas tapicerías o celosías, los biombos triunfan en el silgo XVIII con furor absoluto. Fuente Eloge del Art, y Justin Storck.

Esperando que hayáis disfrutado de esta exégesis de la casa en el siglo XVIII y de las virtudes del Rococó, os recomendamos el visionado de la película para saborearlo a fondo. Y por supuesto os emplazaremos, a su debido tiempo, para la próxima clase de “El mueble en primer plano”.

A bientôt!