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Restaurar una silla de este porte regio y serio, es una cuestión delicada, sobre todo si se opta por una acabado parecido al original. El barniz a muñequilla, una de las técnicas más difíciles de aplicar, puede agotar la paciencia de cualquier mano, incluso la de una muy experta. Esta cualidad de Job, que en todos los casos de restauración es bastante necesaria, se vuelve aquí fundamental. Uno acaba con los carpianos al bies, pero todo sea por el arte.

La pieza data de los años 20 y podría ser facilmente mobiliario de hotel. En la época se usaban como sillas de salón para lectura o fumadores.

La ténica del barniz a muñequilla es perfecta para conseguir acabados de elevada calidad en muebles antiguos. Lleva con nosotros unos 200 años y es un invento francés (¡cómo no!). Se utiliza goma laca y se aplica con un trapito de algodón (empapado en alcohol) en forma de saquito, sobre la dirección de la veta. Se van cruzando varias manos hasta que quede uniforme, y lo más importante, no se debe parar. Finalmente se aplica un ligero peinado con alcohol para sublimar el lustre. En este macro, se aprecia la terminación del acabado y el brillo que proporciona esta técnica.

El tapizado original estaba deslustrado y era irrecuperable, así que se cambió por algo más moderno, pero con cierto espíritu de época. Letras, palabras y frases de estilo clásico en arpillera. si os apetece echar un vistazo, la tela la venden en Etsy.

Y lo mejor de todo, para quien lo desee, es que se vende. La tienda del Taller está abierta aquí.

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