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¡He aquí el mundo! ¡He aquí el honor! ¡He aquí el duelo! Así acaba el ensayo de Mariano José de Larra, sobre esta costumbre ancestral de los hombres de batirse por honor. No vamos a entrar en esa materia escabrosa, sino tan sólo a reflejar un pequeño enfrentamiento entre dos mesillas de noche. ¿Por qué íbamos a ponerlas al lado de la cama, cuando lucen mucho más misteriosas y románticas en un claro del bosque?

Estas mesillas, por mucho que se enfrenten, conseguirán fans a partes iguales. La negra venía con un buena base de entrada y tan sólo se han resaltado los perfiles amarillos de la tapa y los laterales. Los tiradores de bronce han sido pintados, también, en ese mismo color para resaltarlos y darle un toque especial al conjunto.

La mesilla blanca dio algo más de trabajo, sobre todo porque venía customizada con colores diferentes por los cuatro costados. Después de un decapado draconiano y varias fases de lijado, se pintó de blanco y se añadió una ligera pátina gris para finalizar. Esta vez, menos es más (como casi siempre).

Después de este episodio decimonónico, os dejamos hasta otra ocasión, donde volveremos a repetir con la naturaleza de fondo.

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