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No tenemos el original, para dar fe de la transformación, pero suponemos que creéis que el resultado es mejor. Este espejo recuperado de estilo, digamos que, años 40-aire imperio, no auguraba buen futuro antes de la intervención. Pero a la vista está, que hay que tener confianza en las manos de pintura, la lija al agua y el pan de plata. Después de 60 años rondando de tocador en tocador hasta el olvido, ahora se muestra orgulloso como monarca único y resplandeciente del dormitorio de sus dueños. Las visitas hipnotizadas, no pueden por menos que ceder a su vanidad y mirarse en él, aunque sólo sea por unos segundos.

Ahora sólo tenéis que mirar en casa de vuestras tías y abuelas, a ver si algo parecido…luego nos llamáis y seguro que algo podemos hacer.

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