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A veces, ocurre que vas andando por la calle y te encuentras con un desconocido y de ahí surge una historia -de amor o de lo que sea-  y otras veces te encuentras con un objeto abandonado. Siempre pienso en aquella pobre lámpara del anuncio de IKEA…¡qué maravillas hubiésemos hecho con ella! En esta ocasión, fue una mesilla con graffiti incluido lo que se cruzó en el camino. Puede sentirse afortunada con su nueva dueña. Después de la conveniente limpieza y lijado, vino la recuperación con chapa nueva de puertas y tapa. Luego la pintura y como siempre, tiempo y amor.

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