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En París por trabajo, no es trabajo. Y así fue que fui y me encontré un bonito bar dentro de un bonito hotel. Lujo con grandes letras mayúsculas y doradas, pero con detalles secretos que apuntan algo más que opulencia. Todo de la mano de Philippe  Starck. El cuadro de hielo, lo mejor. No te das cuentas hasta que te pones cerca y notas un frío extraño en la cara. Tres, tres, tres recomendable. Tomad nota: Bar 228 y restaurante Le Dalí, para bolsillos con ganas de homenaje y el restaurante Le Meurice para bolsillos con ganas de locura.

El cuadro de hielo en segundo plano.

Para más información sobre Le Meurice, aquí tenéis un interesante link, sobre uno de sus más ilustres huéspedes: Dalí. La estrella del rockArte más irreverente de todos los tiempos. Me río de los Rolling y de su paso por cualquier hotel.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=486237&idseccio_PK=1028

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